domingo, 5 de marzo de 2017

Las cualidades de un buen líder

El liderazgo es una de las cualidades más importantes que toda persona dirigiendo un negocio debe tener. Es cierto que no todos tenemos esta capacidad desarrollada pero se puede trabajar en ello. Allá por los primeros años del siglo XX, se creía que el liderazgo es una cualidad innata, que tanto los rasgos como la personalidad eran lo que definían a un líder. En esa línea, un líder era quien sabía tomar decisiones, tenía facilidad de palabra, era creativo, se adaptaba fácilmente, tenía confianza en sí mismo y podía entusiasmar a otros.

Los 10 mandamientos de un buen líder
Para ser un líder hay que tener dos elementos fundamentales: tener seguidores e influir en otros. Si bien las características mencionadas en el párrafo anterior puede describir algunos rasgos de los líderes, es cierto que estas habilidades se pueden aprender y desarrollar en una persona. El líder de hoy sabe escuchar, comunicarse, expresa adecuadamente sus emociones e inspira a los demás, básicamente se enfoca en las actitudes y emociones de sus colaboradores.

A pesar de estas habilidades y características comunes, no existe una fórmula perfecta para el líder ideal. En realidad, como ya hemos mencionado, una cualidad importante de un buen líder es saber adaptarse, por esta razón, la clave es precisamente escuchar a sus colaboradores y tratar de entender cómo piensan, qué los motiva para en función a esto decidir cómo abordar el acercamiento. Si bien nuestra personalidad generalmente nos puede inclinar por uno u otro estilo, la clave para ser efectivos es adaptarnos a cada situación.

Las características de un buen líder

En la década de los 70's, Paul Hersey y Ken Blanchard establecieron la teoría situacional la cual distinguía cuatro estilos en función al comportamiento del líder hacia la tarea y la relación.
  1. Estilo directivo: alto interés en tareas y bajo en las personas. En este caso, el líder da instrucciones explícitas de cómo y cuándo se deben desempeñar las tareas.
  2. Estilo entrenador/persuasivo: alto interés tanto en las tareas como en las personas. El líder explica pero también da la oportunidad de hacer preguntas convenciendo a los colaboradores.
  3. Estilo participativo/de apoyo: alto interés en las persona pero bajo en las tareas. El líder comparte ideas con los colaboradores y, al mismo tiempo, les da la oportunidad de participar en las decisiones.
  4. Estilo delegador: bajo interés tanto en las tareas como en las personas. Existe poca dirección porque el líder delega a sus colaboradores la responsabilidad en toma de decisiones y su ejecución.
Si bien el estilo de liderazgo puede variar de un colaborador a otro, también se puede apreciar que para las personas más jóvenes y con menos experiencia podría ser más útil aplicar un estilo que se centre en las tareas y en las personas como es el estilo entrenador. A medida que se tenga más experiencia se puede otorgar más autonomía y responsabilidad y poder aplicar un estilo como el delegador.

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